miércoles, 20 de febrero de 2013

TRASTORNO DISFÓRICO PREMENSTRUAL, MENOPAUSIA, EMBARAZO


Características más relevantes del Trastorno Disfórico premenstrual.

El síndrome premenstrual afecta aproximadamente al 75% de las mujeres en edad reproductiva y consta de múltiples síntomas físico-emocionales de intensidad leve a moderada que no interfieren con la vida diaria de la mujer. Por el contrario el trastorno disforico premenstrual es una forma grave del mencionado síndrome caracterizado por depresión, irritabilidad y tensión severas antes de la menstruación. Afecta al 3-8% de las mujeres en edad reproductiva. Los síntomas inician generalmente hacia los 20 años de edad, pero las mujeres no buscan ayuda habitualmente hasta 10 años después.
Las causas no se han identificado, aunque parece que los factores sociales, culturales, biológicos y sicológicos están todos involucrados.
Los síntomas del trastorno disfórico premenstrual son similares a los del síndrome premenstrual, pero generalmente más severos y debilitantes. Los síntomas se presentan durante la última semana de la mayoría de los ciclos menstruales y generalmente mejoran tres días después del comienzo del sangrado menstrual. El cuadro es discapacitante con respecto a la actividad diaria, especialmente en el área social.
Los síntomas que presenta son los siguientes:

·         Afectivos: tristeza, ansiedad, cólera, irritabilidad, labilidad emocional, etc.

·         Dolores: cefaleas, mastalgia, musculoesqueléticos, etc.

·         Autónomos: palpitaciones, sofocos, naúseas.

·         Balance líquido: ganancia de peso, pesadez, etc.

·         Cognitivos: disminución de la concentración, indecisión, paranoia, hipersensibilidad, etc.

·         Neurovegetativos: insomnio, hipersomnia, anorexia, ansias de comer, fatiga, etc.

·         Dermatológicos: acné, pelo seco o graso, etc.
No hay hallazgos en un examen físico o pruebas de laboratorio específicos para el diagnóstico del síndrome disfórico premenstrual.

       Factores que influyen en la menopausia.

Hay una serie de factores psicológicos específicos y no específicos que pueden influir en la adaptación de la menopausia, y son los siguientes:

·         Actitud y expectativas ante la menopausia: la actitud de la mujer ante la menopausia variará de una mujer a otra, y dependerá de la percepción que tenga de ésta. Dicha actitud se forma a lo largo de toda su vida, y depende de la cultura que le rodee, el nivel social, y la percepción del afrontamiento de la menopausia de su madre, sus tías,…

Algunas mujeres ante la inminente aparición de la menopausia, expresan una “actitud de lucha” como forma defensiva en contra del sentimiento de pérdida y deterioro que supone la menopausia. Pueden emplear dos mecanismos defensivos para evitar esta angustia:

ü  Hiperactivación y negación de la menopausia, tratando de quedarse embarazadas, o bien

ü  Desplazamiento de la angustia hacia otros aspectos de su vida (aumento de ocupaciones y tareas diarias, necesidades, relaciones,…

·         Experiencia menstrual: cómo la mujer haya vivido la menarquia, es predictora de cómo llevará la menopausia. Si la menarquia aparece en edades muy tempranas, la niña lo experimenta de forma mucho más negativa. Pueden aparecer miedos a embarazos, miedo a su sexualidad adulta,… El momento emocional de la niña, y la aceptación de su nueva condición como mujer, son otros dos factores que debemos tener en cuenta.

Además, cuando la premenopausia aparece con irregularidades en los ciclos o hemorragias menstruales anormales se produce un deterioro mayor de la salud psíquica.

·         Femineidad: la menopausia tiene valor simbólico, asociándose con la pérdida de la capacidad reproductiva y la feminidad. Por eso, las mujeres con problemas en su identidad sexual son más vulnerables ante la menopausia.

Freud definía la menopausia como un símbolo relacionado con el duelo, la melancolía y por tanto la depresión. Supone una etapa de desexualización.

Las mujeres más vulnerables a trastornos psicológicos con la menopausia son aquellas que han desempeñado papeles muy femeninos desde un punto de vista social. En cambio, las mujeres que han tenido actividades más variadas, y con una identidad sexual femenina afianzada, son más sanas.

·         Personalidad: las mujeres con rasgos más neuróticos son las que más síntomas padecen, tanto a nivel emocional como quejas somáticas y vegetativas. La menopausia no es un suceso vital en sí mismo, pero sí puede actuar como elemento estresante en mujeres con trastornos psíquicos. El abordaje terapeútico variará según los rasgos personales de la mujer (histéricos, fóbicos, narcisistas,…).

Las mujeres más vulnerables con la menopausia se caracterizan por:

ü  Altos índices de hipocondría, histeria y depresión.

ü  Mujeres muy ansiosas, insatisfechas, exigentes y frustradas.

ü  Han desempeñado roles muy femeninos.

·         Antecedentes personales de trastorno psiquiático: las mujeres que han sufrido trastornos psiquiátricos anteriormente, van a sentir de forma más adversiva los síntomas de la menopausia, sobre todo los síntomas vasomotores.

 

     El proceso de embarazo y los factores psicológicos que influyen en él.

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Durante la gestación la mujer atraviesa por una serie de modificaciones en relación a su cuerpo, que van acompañadas por manifestaciones psíquicas: cuerpo cambiante y extrañado, continente y contenido. Se modifica la imagen que tiene de sí misma y se entrelaza con fantasías y representaciones. Algunas mujeres van a tener miedo de no volver a recuperar su aspecto previo al embarazo, lo que puede dañar su narcisismo.

Al comienzo del embarazo aparece la "hipersomnia". La mujer siente que necesita dormir mucho más que lo habitual. Desde el punto de vista psicológico este síntoma corresponde a su identificación con el feto. Ella es de alguna manera su hijo y necesita mucho de su propia madre. Se movilizan afectos y recuerdos antiguos que la futura mamá necesita rever y recrear para adaptarse a su nueva situación e ir conectándose con el hijo que lleva dentro. La "Naturaleza" es sabia y le da tiempo para realizar este proceso.

El embarazo es un tiempo de reflexión. La mujer revisará sus vínculos y se irá armando una imagen de sí misma y de sus modelos de cómo ser madre. Las madres de ahora son generalmente diferentes a las de antes. Los padres también. Ahora los hombres se permiten la ternura y la expresión de sus afectos. Pueden participar y es muy importante que lo hagan, tanto del embarazo como del parto y del placer de la paternidad. A la mujer le pueden entrar miedos sobre la viabilidad y salud del feto y el temor a no ser una buena madre. El temor a una posible malformación del feto aparece al principio del embarazo, e influyen factores como conductas de riesgo previas, antecedentes de abortos o muertes perinatales,…

Para el padre el embarazo es un tiempo de pruebas. Tolerar que su mujer esté "ocupada" por un desconocido lo hace sentir muchas veces afuera, excluido. Con el nacimiento del niño, hay una crisis familiar. Se deja de ser dos para convertirse en una triada, lo que puede reactivar conflictos no resueltos en la fase edípica. Para la adaptación del padre, influirá mucho si la paternidad es deseada o no.

Los cambios corporales también movilizan los aspectos sexuales de la pareja. Amor, humor y flexibilidad son elementos que ayudan en tiempos de cambio. El ensimismamiento y algunos posibles síntomas físicos como náuseas, malestares o somnolencia durante los primeros meses indican que algo nuevo está pasando. No todos los hijos son deseados. No todas las mujeres quieren ser madres. Las situaciones no son todas iguales y muchas veces los cambios deseados o no son difíciles de manejar.

Si la pareja tiene otros hijos el papá se verá mas exigido a ocuparse de ellos. El nacimiento de un bebé es una crisis vital normal que afecta a toda la familia. La vida actual es complicada. Las mujeres deberán pensar cómo harán después del nacimiento, para armonizar maternidad, pareja, familia, trabajo y/o estudio sin olvidarse de sí mismas.

El segundo trimestre coincide con la formación de la placenta. La mujer se conecta nuevamente con el mundo exterior. Ya está adaptada al embarazo y la panza se empieza a ver. El reconocimiento de los movimientos fetales hace que se intensifique la comunicación entre ambos y que el futuro bebé ocupe un lugar tangible en la familia. Si no nota los movimientos fetales pueden aparecer miedos y ansiedad.

Con el tercer trimestre el parto se acerca inexorablemente. La buena preparación física y psicológica para la maternidad la ayudarán a tener el mejor parto posible, a prevenir la depresión post parto y a disfrutar plenamente de la relación con el bebé.

 

 

 

 

ASMA BRONQUIAL Y FAMILIA


       ¿En qué consiste el asma bronquial?

La definición de asma más satisfactoria es la propuesta por el documento Global Strategy for Asthma Management and Prevention (GINA), (Scheffer, 1995), según la cual:

“El asma es un trastorno crónico inflamatorio de las vías aéreas en el que están implicados muchos elementos celulares, particularmente mastocitos, eosinófilos y linfocitos T. En los individuos susceptibles, esta inflamación ocasiona episodios de sibilancias, disnea, tirantez torácica y tos, sobre todo por la noche y/o primeras horas de la mañana. Estos síntomas se asocian por lo general con obstrucción generalizada y variable del flujo aéreo que, con frecuencia, revierte espontáneamente o con el tratamiento. La inflamación también produce un aumento de la respuesta de las vías aéreas a estímulos diversos”.

El asma tiene un control genético importante y los estudios con gemelos atribuyen el 50% de la enfermedad a la heredabilidad. Pero los factores medioambientales también cumplen un papel importante: atopia (una modalidad de respuesta inmunológica anómala), carga alergénica, factores maternos y perinatales, infecciones respiratorias precoces, dieta, humo de tabaco y contaminación atmosférica.

La ansiedad actúa de factor modulador en el curso del asma. Así, las puntuaciones altas en ansiedad, constituyen un factor de riesgo de mala evolución en sujetos asmáticos. El asma se puede relacionar con personalidades tipo fóbicas que protegen su espacio mediante una reacción corporal de auténtico rechazo a lo externo.

La clasificación del asma se ha basado en el estado inmunológico del paciente (atópico o no atópico) y en la sospecha o demostración de que diversos alérgenos inhalantes provoquen o no los síntomas respiratorios. Se puede distinguir:

·         Asma extrínseca, cuando se puede identificar el estímulo patogénico. Puede ser atópica o no atópica.

·         Asma intrínseca, cuando no se conoce la patogenia. Suele ser el asma de aparición tardía y evolución crónica. Es en este tipo de asma donde debemos detectar posibles conflictos psíquicos del paciente.

·         Asma profesional, cuando ocurre por inhalación de sustancias químicas en el puesto de trabajo.

La que más nos interesa en el tratamiento psicológico sería:

·         Asma intrínseca, que se suele desarrollar por un conflicto psicológico.

·         Asma en general que no reacciona de forma adecuada al tratamiento médico. Probablemente la ansiedad y el afrontamiento a las situaciones no está siendo adecuado, y por ello no se regula la enfermedad.

 

      Asma bronquial y su relación con la familia.

La influencia del asma en la dinámica familiar se ha demostrado en diversos estudios. Los trastornos de la dinámica familiar actuarían agravando los síntomas del asma. Así, no debemos olvidar de tratar el sistema familiar en los casos de asma, ya que el niño asmático sería el síntoma más evidente, pero el asma estaría mantenido o agravado debido a conflictos entre otros miembros de la familia.

La familia suele ser aglutinada, con fronteras muy débiles,  rígida, con falta de autonomía y privacidad. Suelen evitar conflictos, y para ello no los expresan, apareciendo una conflictividad crónica reprimida. Hay problemas a la hora de resolver los conflictos.

Los padres suelen ser infantilizados, con poca iniciativa y/o autonomía a la hora de organizar vacaciones o salidas familiares. Intentan evitar conflictos, a veces con falta de límites por miedo a romper a la familia. Todo esto influye en la relación entre hermanos, apareciendo rivalidad y resentimiento  entre ellos y trastornos de conducta y adaptación.

Se rotula al niño asmático como enfermo e incapaz, aumentando su dependencia, falta de autonomía y disminución de la autoestima y autoeficacia.

Un estudio de Minuchin desde la perspectiva sistémica corrobora los anteriores datos. Este estudio se realizó en el Departamento de Psiquiatría con la colaboración del Centro para Alergias de pediatría y el Centro de Terapia Familiar y Relacional de Roma.

Minuchin consideró que las familias con niños asmáticos se caracterizaban por:

·         Aglutinamiento: escasa definición de las fronteras generacionales e interindividuales.

·         Hiperprotección recíproca.

·         Rigidez en las reglas comunicativas en la resistencia al cambio.

·         Falta de resolución del conflicto, tendencia a evitar las tensiones explicitaciones de desacuerdo, respecto a las cuales el síntoma actúa de mecanismos homeostáticos de protección y encubrimiento.

Los resultados encontrados fueron: altos niveles de aglutinamiento, hiperprotección (sobre todo por parte de la madre), falta de resolución de conflictos y rigidez significativamente superiores a los del grupo de familias sin hijos enfermos de asma.

El grado de aglutinamiento era muy alto, lo que impedía la individualización de los miembros de la familia, produciendo un alto grado de dependencia e infantilismo o inmadurez emocional.

Toda la familia se vuelca en el niño, y esto sirve para evitar y no enfrentarse a otros conflictos encubiertos en el sistema familiar.

 

       Surgimiento del asma bronquial desde la corriente psicodinámica.

Las teorías psicodinámicas han teorizado sobre la relación de la madre-niño asmático. Algunos autores han hablado del concepto de “madre asmatógena” que sería una madre sobreprotectora que quiere proteger al niño de cualquier situación amenazante, pero esto sería más una reacción agresiva ante el niño, se trataría de una formación reactiva.

Se define al niño asmático como dependiente, sumiso, características que favorecerán la aparición de la crisis asmática. También puede ser que las crisis asmáticas perjudiquen la autonomía del niño, y éste busque a su madre para que le proteja, apareciendo más inseguridad y dependencia en el pequeño.

Las relaciones madre-niño suelen ser ambivalentes. La madre manifiesta  actitudes de aceptación y rechazo y el niño se mueve desde la autonomía a la dependencia. Así, Miller y Barruch observan que la figura materna de los niños asmáticos era percibida como rechazante, lo que a su vez generaba sentimientos de hostilidad en los niños que sin embargo debían ser protegidos por ellas. Todo ello genera una gran confusión emocional, entre la madre protectora y amorosa a la madre rechazante, junto con la posibilidad de un abandono real. Ante esta situación, el niño puede desencadenar crisis asmática como forma de comunicarse con su entorno, ya que aún no es capaz de expresar su malestar de forma verbal.

 Las crisis asmáticas, al igual que la mayoría de los miedos infantiles, se suelen desarrollar con la separación del niño de la madre, y disminuyen cuando ésta u otra figura querida aparece. El ataque de asma se puede considerar el “llanto reprimido” del niño que necesita de su madre y la reclama de esa manera, porque no sabe hacerlo a nivel verbal. El niño suele ser inseguro, dependiente, y protesta ante la separación de su madre.

La mayor tasa de incidencia del asma es en la infancia y adolescencia, fases del desarrollo muy importantes relacionados con la dependencia y autonomía hacia nuestros progenitores. Los conflictos que no se resuelvan en estos momentos podrán reaparecer más tarde de diversas formas: mediante problemas psicológicos (ansiedad, depresión, miedos,…), o mediante somatizaciones expresando su conflicto a través del cuerpo.

jueves, 7 de febrero de 2013

ALEXITIMIA


     Qué es la alexitimia y un ejemplo clínico.

El término de alexitimia fue formulado por Peter Sifneos en 1972 para describir el trastorno que observó en pacientes con trastornos psicosomáticos. Etimológicamente significa ausencia de palabras para expresar sentimientos y emociones. Estas personas no eran capaces de diferenciar correctamente sus estados afectivos y emocionales.

Sifneos describe así a los pacientes somatizadores.

·         Dificultad para identificar y comunicar sentimientos y emociones.

·         Dificultad para diferenciar los afectos de las sensaciones corporales.

·         Escasa incapacidad de simbolización. Presentan poco a nula fantasía y actividad imaginativa.

·         Preferencia para ocuparse de eventos externos más que de sus experiencias internas.

·         Alto grado de conformismo social, lo que con frecuencia nos lleva a confundirles como personas aparentemente “normales”, pero realmente corresponde con un comportamiento rígido sujeto a reglas convencionales.

·         Tienden a establecer relaciones interpersonales estereotipadas, bien de dependencia bien de aislamiento.

·         Expresan sus conflictos internos de manera irreflexiva, sin relacionarlos con emociones subyacentes.

Un ejemplo de alexitimia: persona alcohólica. Ante los problemas cotidianos de la vida nota una opresión fuerte en la boca del estómago, y sequedad de boca. Estas sensaciones las asocia a sed, y bebe vino. En realidad, estas sensaciones son producto de angustia, impotencia,… a la hora de afrontar los problemas diarios. Al consumir alcohol, la opresión del estómago y la sequedad de boca disminuyen, por lo que la conducta de beber se instaura como mecanismo de afrontamiento ante situaciones estresantes. El sujeto no es capaz de diferenciar sus estados anímicos de otros estados, como el hambre o la sed.

 
2.      Cuáles son los rasgos clínicos de la alexitimia?

Los rasgos clínicos son los siguientes:

·         Dificultad para identificar emociones, sentimientos y afectos.

El paciente no puede diferenciar una emoción de otra. Esta indiferenciación entre los distintos estados emocionales se produce con los propios estados internos de la persona y también con el reconocimiento facial, vocal o conductual de las manifestaciones emocionales en otras personas.

·         Dificultad para describir emociones, sentimientos y afectos.

Dificultad para ponerle palabras a sus emociones y describir en los demás lo que están sintiendo.

·         Dificultad para diferenciar los sentimientos de las sensaciones corporales que acompañan a la activación emocional.

Estos pacientes atribuyen de manera errónea las manifestaciones fisiológicas asociadas a la activación emocional a síntomas físicos, vagos, de manera que los equiparan a la emoción misma. Cuando la emoción es intensa, el sujeto refiere la existencia de malestar, pero no es capaz de describir con precisión el estado que presenta.

·         Constricción de los procesos simbólicos

Dificultad para imaginar. No son capaces de manejarse desde un plano simbólico respecto a la emoción y el afecto. Tienen un pensamiento concretista, la manera de expresarse verbalmente es monótona y sin apreciaciones afectivas que añadan tono a su discurso.

En la comunicación no verbal no hay movimiento corporal ni prácticamente mímica durante el habla, se muestran rígidos incluso cuando están sentados.

·         Estilo cognitivo caractizado por preocupación hacia los detalles y acontecimientos externos

El sujeto se pierde en detalles innecesarios y monótonos, y omite todo lo referente a las emociones.

·         Uso de la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones conflictivas

Actúan de forma impulsiva. Hay una tendencia a la acción a la hora de enfrentarse a problemas. Esta tendencia a la acción y el pragmatismo que les caracteriza, se ha relacionado con el Patrón de conducta tipo A.

En apariencia, son personas bien adaptadas y a priori parecen sujetos activos. Sin embargo, algunos autores los definen como sujetos-rotos, pues se comportan de una forma mecánica que les hace aparentar pseudonormalidad pero en realidad presentan un escaso contacto con la realidad psíquica que están experimentando.

 
      Tipos de alexitimia.

Sifneos describió dos tipos de alexitimia:

·         Primaria: su origen es predominantemente biológico, producto de un defecto estructural neuroanatómico o de una deficiencia neurobiológica que interrumpe la comunicación entre el sistema límbico y el neocortex.

Los hemisferios cerebrales juegan un papel muy importante, ya que el hemisferio izquierdo se encarga de elaborar la expresión del lenguaje articulado y el hemisferio derecho modula las emociones y proporciona al lenguaje los aspectos prosódicos. Por ejemplo, los pacientes que tienen seccionado el cuerpo calloso padecen alexitimia. La alexitimia primaria constituye una disposición personal, cognitiva y emocional, que predispone a la persona a enfermar de manera psicosomática.

·         Secundaria: su origen está en alguna situación traumática en un periodo crítico de su infancia (malos tratos, abuso sexual,…) o por traumas masivos en la edad adulta (experiencia de guerra, víctima de una violación, un ataque terrorista,…). La alexitimia secundaria tiene su origen en traumas, y surge como un mecanismo de defensa o afrontamiento.

 

 

 
 

PERSONALIDAD Y DIABETES


      Respuestas posibles ante el diagnóstico de Diabetes Mellitus.

La respuesta ante el diagnóstico de cualquier enfermedad depende de cada sujeto, de su psicodinámica particular y la forma de afrontar los problemas y conflictos. El diagnóstico de una enfermedad significa una pérdida o un duelo, a la cual el sujeto se tiene que adaptar.

Las reacciones emocionales que pueden surgir en los pacientes ante la diabetes se relacionan con:

·         La capacidad para enfrentarse a situaciones difíciles y la tolerancia a la frustración. Es importante la tolerancia al malestar para una buena adaptación.

·         El papel del enfermo. Su vida va a estar condicionada por la enfermedad. En el caso de la diabetes tipo I, son insulino-dependientes, por lo que tendrán que pincharse. En el caso de la diabetes tipo II, tendrán que llevar un régimen y hacer ejercicio de forma regular. Todo esto puede interferir en su vida personal y social.

·         El grupo de apoyo le ayudará a aceptar la enfermedad y la adhesión al tratamiento. Cuando el paciente está recién diagnosticado, es frecuente que todas las conversaciones se desarrollen en torno a la enfermedad, pero pasado un tiempo todo vuelve a la normalidad.

Las reacciones que pueden tener son las siguientes:

·         Negación. El sujeto no habla de la enfermedad, hace como si no existiera. El problema es la posible falta de adhesión al tratamiento, con el empeoramiento de la enfermedad.

·         Ira, rabia. Esta emoción puede producir un bloqueo en la adherencia al tratamiento. En un acto de rebeldía, que sólo le perjudica al propio paciente, hace todo lo contrario a lo estipulado para controlar la enfermedad.

·         Frustración. Son necesarias las emociones negativas de adaptación, para poder aceptar la enfermedad, la pérdida sufrida y adherirse al tratamiento. La frustración y la tristeza debe durar sólo un tiempo determinado, y luego pasar a la aceptación, y ver la enfermedad como un desafío más que como una amenaza. La diabetes tiene tratamiento, y bien manejada el sujeto tiene una calidad de vida muy buena y esperanza de vida similar a otras personas.

·         Alexitimia. Aceptan la enfermedad estoicamente y se adhieren al tratamiento de forma disciplinada. Pero no muestran ninguna emoción. Esto a largo plazo perjudicará al sujeto, pudiendo aparecer ansiedad, depresión o somatizaciones en órganos diana.

      La diabetes en niños/as y adolescentes y relación con el sistema familiar.

La diabetes afecta a toda la dinámica familiar, no solo al niño o al adolescente diagnosticado. La diabetes de tipo I, que es la que afecta a niños y/o adolescentes, es hereditaria. Por esto, los padres de pueden sentir culpables por sentirse causantes de ello.

Ante la diabetes, los padres pueden reaccionar de diversas formas:

·         sobreprotegiendo al niño, intentando evitarle más disgustos, ya que “bastante tiene el pobrecito con lo que tiene”. Pero esta dependencia y la falta de desarrollo de su propia autonomía, condicionará su vida y sus pilares de personalidad.

·         Negando la enfermedad del niño, y por tanto descuidando el tratamiento.

Ambas formas de actuar dejarán conflictos intrapsíquicos en el niño, que le acompañaran toda la vida.

Mientras el niño es pequeño, se dejara cuidar y sobreproteger. El problema suele surgir cuando llega a la adolescencia, y ve que su enfermedad no le deja hacer lo mismo que otros adolescentes de su edad: beber, fumar,.. Esto puede provocar una situación de rebeldía y negativismo de la enfermedad, produciendo dificultades a la hora de adherirse al tratamiento (deja de pincharse, se emborracha, engorda). La sobreprotección hace que el niño se sienta a gusto a corto plazo, pero según se va haciendo mayor, le perjudica, porque va apareciendo todo aquello que se había intentado evitar. El niño no ha trabajado bien la pérdida ocasionada por su enfermedad, y la responsabilidad de sus autocuidados.


      Características de personalidad vinculadas a la diabetes.

No hay ningún patrón de personalidad que se pueda denominar “patrón de personalidad diabética”. Pero sí hay ciertas características de personalidad están vinculadas a una mala adherencia al tratamiento, entre ellos:

ü  Inestabilidad emocional o alto neuroticismo

ü  Baja autoestima

ü  Descontrol de impulsos o impulsividad alta

ü  No tolerancia a la frustración, ni tolerancia al malestar

ü  Relaciones interpersonales caracterizadas por la dependencia, traspasando su responsabilidad de control de la enfermedad a los demás.

Estas características forman parte de trastornos de personalidad como el límite, histriónico, narcisista y dependiente.   Estas personas tienen muchos problemas para adherirse a un tratamiento, e intentan responsabilizar a los demás de su salud, y si realizan algo con lo que no están a gusto, se suelen autocastigar transgrediendo el propio tratamiento.

Por parte del terapeuta, debemos ayudarles a que se manejen de forma autónoma y sana, y a que se responsabilicen de las diferentes facetas de su vida, entre ellas el control metabólico de ladiabetes.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

 

PERSONALIDAD Y TRASTORNOS GASTROINTESTINALES


      Características del Síndrome de Colon Irritable.

 Los síntomas principales del síndrome del intestino irritable son dolor abdominal, llenura, gases y distensión que han estado presentes durante al menos 3 días al mes durante los últimos 3 meses. El dolor y otros síntomas con frecuencia:

·         Se reducirán o desaparecerán después de una deposición.

·         Ocurrirán cuando haya un cambio en la frecuencia de sus deposiciones.

Las personas con este síndrome pueden alternar entre estreñimiento y diarrea o en su mayor parte tienen uno o el otro.

·         Las personas con diarrea tendrán heces sueltas y acuosas frecuentes. Con frecuencia, experimentarán una necesidad urgente de tener una deposición, lo cual es difícil de controlar.

·         Aquellas personas con estreñimiento tendrán dificultad para defecar, al igual que deposiciones menos frecuentes. Estas personas con frecuencia necesitarán hacer fuerza y sentirán cólicos con una deposición. A menudo, no eliminan nada o sólo una pequeña cantidad de materia fecal.

Para algunas personas, los síntomas pueden empeorar durante unas semanas o un mes y luego disminuyen durante algún tiempo. Para otras personas, los síntomas están presentes la mayoría de las veces.

Las personas con este síndrome también pueden presentar inapetencia.

A nivel psicológico, son personas con intensos impulsos hostiles cuyo origen podemos encontrarlo en la relación con sus progenitores y que a su vez no son capaces de liberarlos de manera adecuada y lo trasladan a su intestino, produciéndose daños a sí mismos. Suelen padecer trastorno de pánico.

El cerebro y el sistema digestivo están íntimamente ligados, influyéndose de forma bidireccional. Las personas con colon irritable tienen una susceptibilidad genética, y  a partir de ahí el estrés es un factor de inicio y agravamiento de la enfermedad. Cuando el sujeto está mal a nivel digestivo, también se encuentra mal a nivel anímico, y lo mismo al contrario, cuando está mal a nivel anímico, le afecta a nivel digestivo.

 
    Psicoterapia de la Úlcera gastroudenal.

El paciente ulceroso es incapaz de poner en palabras sus sentimientos, la incapacidad de derivar la tensión psíquica por vía psíquica le lleva a derivarla por vía somática. No se irrita, no se enfada, le duele la úlcera. No tiene los límites del lenguaje, sino los de su cuerpo, porque es el lenguaje lo que permite simbolizar lo psíquico y lo somático. En el ulceroso se produce una alteración en su anatomía, en lo real, una lesión corporal, a diferencia de la histeria. Se produce un agujero en su propio cuerpo.

Se produce un acúmulo de hostilidad en la boca del estómago, porque tienen miedo a hacer daño con esa hostilidad. Pero esa energía hostil se va acumulando, y llega un momento que explota, y después se sienten culpables. Se les debe enseñar a ir liberando gradualmente la hostilidad, y trabajar con la culpa asociada.

 La lesión es pequeña, un agujero no mayor de 1 cm, y que tiene una relación narcisística. Suelen ser personas poco narcisizadas por sus padres, y por tanto su autoconcepto es bajo. Por ello, toda su vida ha buscado de forma extrema la aprobación de los demás, y por eso intentan no expresar su hostilidad, aunque es algo inevitable. Lo importante, es cómo se expresa esa hostilidad, no el no expresarla. Hay que hacerlo de forma progresiva.

Son personas pseudoindependientes, y hay que ayudarles a encontrar su propia autonomía. Se comporta como un psicótico y organiza desde ese agujero la relación con el mundo, a través del dolor: el horario de comidas, el tipo de comidas, el tipo de relaciones. Pero ese pequeño agujero en lo más profundo de su cuerpo tiene tal poder que incluso cambia el aspecto físico del enfermo.

Ayudaremos al paciente con úlcera a desdramatizar, a que se reconozcan a sí mismos/as con sus propias limitaciones y aceptándose, fortaleciendo su yo con pruebas de realidad. Tienen que aprender a relativizar las situaciones o sucesos, ya que no todas son de la misma gravedad. Por ejemplo, no es lo mismo suspender un examen, que suspender un curso académico.

 



 

PERSONALIDAD Y CÁNCER


Características fundamentales de la Personalidad Tipo C y diferencias que encuentras con respecto al Patrón de conducta tipo A.

Las características del patrón tipo C son:

·         Depresión. La depresión  no ha podido ser confirmada como un factor en el surgimiento del cáncer. Pero sí, en su evolución, ya que las personas que afrontan el cáncer con depresión tienen peor pronóstico.

·         Desamparo-desesperanza. Esta variable se ha relacionado de forma consistente con el cáncer.

·         Pérdida de personas significativas. Las pérdidas tempranas significativas están relacionadas con la aparición del cáncer. También la ausencia de afecto, rechazo o aversión en los primeros años de vida, está relacionado con el cáncer. Un apoyo social deficiente puede estar relacionado con una baja actividad de las células NK, que son las encargadas de destruir las células cancerosas.

·         Bajo afecto negativo. Supresión de sus emociones negativas, como la ira, cólera, agresividad,… Esto contrasta con la intensa expresión de emociones positivas, como amor, cariño, solidaridad,…

·         Inexpresividad emocional. Inhibición de emociones negativas.

El patrón tipo A muestra una gran sobreactividad unida a sentimientos de irritabilidad, hostilidad,… frente a la pasividad extrema del patrón tipo C, que además muestra sentimientos positivos de forma exagerada, como la alegría, amabilidad,…

 La tendencia del tipo C es a bloquear sus emociones, sobre todo de ira y enfado; esto no quiere decir que no las tenga, pero las canaliza suprimiéndolas (no eliminándolas), y éstas quedan ahí hasta que explotan. Ahí aparecería el cáncer.  En cambio, la tendencia del tipo A es a la hostilidad, agresividad, descargando sus sentimientos de ira de forma inmediata.  Esta urgencia, hostilidad y agresividad, ante los problemas, produce un aumento del cortisol en la sangre de forma crónica, que produce daños cardiovasculares.


 
Surgimiento del cáncer según el modelo de Temoshok.

Temoshok propone su modelo de surgimiento del cáncer, en el cual considera tres factores como relevantes:

·         El estilo de afrontamiento tipo C. Estos sujetos reaccionan a los estresores suprimiendo sus emociones y sentimientos, cuando son necesarios. Son personas sobreadaptadas a su entorno, que son descritas por los demás como muy afables, cooperativas, sumisas, sosegadas,... que evitan los conflictos.

·         La expresión emocional. Se produce una supresión o bloqueo de la expresión de forma extensa y durante largos espacios de tiempo.

·         El desamparo/desesperanza. Después de largo tiempo de bloqueo de las emociones, aparecen los sentimientos de desamparo y desesperanza, que son negados de forma drástica, con las nefastas consecuencias.

Temoshok considera que los pacientes con personalidad tipo C se enfrentan a los problemas mediante el mecanismo de racionalización. Pero cuando la situación es desbordante para el mecanismo de la razón, surgen otros mecanismos defensivos. Entre estos, pueden buscar soluciones a lo que les está pasando empleando un nivel de procesamiento más elevado (sublimación) o bien emplean niveles inferiores donde se produce una alta activación fisiológica, de forma similar a un mecanismo de conversión. Tanto un mecanismo como el otro tienen el mismo fin, suprimir cualquier emoción.

Ante esto,  la persona puede desarrollar otros mecanismos de defensa más adecuados, o puede aparecer la posible depresión que siempre ha estado ahí, disfrazada, debido a la cantidad de tensión emocional acumulada. Temoshok cree que el estilo de bloqueo emocional de estos pacientes esconde una depresión, que debe ser tratada. Sino aparecen uno de estos dos mecanismos, la tensión del organismo aumenta hasta el punto de desplomarse y se autodestruye, apareciendo el cáncer. En psicodinámica el cáncer está considerado como una psicosis del organismo.

 

Abordaje terapeútico antes de la aparición de un cáncer.

Antes de la aparición de un cáncer, podemos detectar a personas con riesgo de sufrirlo debido a la forma de afrontar los problemas y conflictos, mediante un bloqueo emocional crónico. Podemos abordarles en dos diferentes fases:

·         Ante un acontecimiento de elevado estrés, el sujeto ya no es capaz de hacerle frente mediante el mecanismo de racionalización y cae en una depresión fruto de la desesperanza, y la supresión de emociones durante años.

Debemos tratar su depresión, y abordar otros planos, como el psicosocial (la manera de comportarse con su entorno, entrenamiento en habilidades asertivas, aprender a expresar sus emociones como la ira o enfado sin suprimirlas,…), e incidir en hábitos y conductas nocivas que sean factores de riesgo de cáncer (dieta, tabaco, ejercicio físico).

·         Antes de que aparezca la depresión encubierta. Debemos identificar en nuestra consulta a los sujetos con personalidad tipo C. Percibiremos a estas personas contransferencialmente, a que son sujetos que se comportan sobreadaptándose a todo (citas, precios de las consultas,…) que en apariencia se llevan bien con todo el mundo, les cuesta discutir y evitan activamente los conflictos. Son personas sumisas, y a veces dependientes de los demás.

Hay que explorar los sentimientos depresivos encubiertos y la dificultad para enfadarse, así como los primeros momentos en que surgieron estos comportamientos y de qué le estaban protegiendo. Para ello, debemos hacer una historia de vida del sujeto, sobre sus primeras experiencias familiares (lugar que ocupaban respecto a sus hermanos y que rol desempeñaban en la relación con sus padres). Un prototipo de estos sujetos en su infancia, es el “típico niño muy bueno”.