viernes, 29 de marzo de 2013

ENFERMEDAD TERMINAL. CUIDADORES PRINCIPALES


diferentes etapas que se puede atravesar ante el surgimiento de una enfermedad y con muerte inevitable.

En 1969, Kübler-Ross describió una serie de etapas que pueden aparecer en torno a la muerte. No tienen porqué aparecer todas, ni en un orden determinado, sino que dependerá de la personalidad y la situación de cada persona. Las etapas son las siguientes:

  • Negación
    «Me siento bien», «esto no me puede estar pasando, no a mí».
    La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Este sentimiento es generalmente reemplazado con una sensibilidad aumentada de las situaciones e individuos que son dejados atrás después de la muerte. No admite el diagnóstico,  busca otros diagnóticos”.
  • Ira
    «¿Por qué a mí? ¡No es justo!», «¿cómo me puede estar pasando esto a mí?».
    Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Debido a la ira, esta persona es difícil de ser cuidada debido a sus sentimientos de ira y envidia. Cualquier individuo que simboliza vida o energía es sujeto a ser proyectado resentimiento y envidia.
  • Negociación
    «Dios, déjame vivir al menos para ver a mis hijos graduarse», «haré cualquier cosa por un par de años más», “si salgo de esta seré bueno”.
    La tercer etapa involucra la esperanza de que el individuo puede de alguna manera posponer o retrasar la muerte. Usualmente, la negociación por una vida extendida es realizada con un poder superior a cambio de una forma de vida reformada. Psicológicamente, la persona está diciendo: «Entiendo que voy a morir, pero si solamente pudiera tener más tiempo...». Trata de pactar con su entorno y fuerzas superiores.
  • Depresión
    «Estoy tan triste, ¿por qué hacer algo?»; «voy a morir, ¿qué sentido tiene?»; «extraño a mis seres queridos, ¿por qué seguir?»
    Durante la cuarta etapa, la persona que está muriendo empieza a entender la seguridad de la muerte. Debido a esto, el individuo puede volverse silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose. Este proceso permite a la persona moribunda desconectarse de todo sentimiento de amor y cariño.  Aparece la resignación, la tristeza y el autodesprecio.No es recomendable intentar alegrar a una persona que está en esta etapa. Es un momento importante que debe ser procesado]

·         Aceptación
«Esto tiene que pasar, no hay solución, no puedo luchar contra la realidad, debería prepararme para esto, he vivido bien, lo he hecho bien»
La etapa final llega con la paz y la comprensión de que la muerte esta acercándose. Generalmente, la persona en esta etapa quiere ser dejada sola. Además, los sentimientos y el dolor físico pueden desaparecer. El sujeto reclama la presencia de familiares y dona objetos personales. Esta etapa también ha sido descrita como el fin de la lucha
contra la muerte.[

Las personas más espirituales y/o que han entendido su propósito de la vida, tienen menos tristeza y desesperación al final de su vida.

 

     El mundo emocional del cuidador.

El cuidador principal de una persona enferma tiene múltiples emociones que difícilmente son expresadas, pudiendo producirle daño a corto, medio y largo plazo.

Los sentimientos que van a aparecer como culpa, impotencia, miedo, incertidumbre, tristeza, rabia,… son desagradables, pero necesarios para que el sujeto sobrelleve a medio y largo plazo la situación. El cuidador se enfrenta a una elaboración de duelo anticipada, y a la posible aparición de conflictos intrapsíquicos inconscientes. El terapeuta debe escuchar, y ayudarle a normalizar todas esas emociones, que son normales. Ante el cuidado de un familiar enfermo, que se va a morir, no tenemos ni debemos estar sonriendo todo el día, porque con ello no evitamos la realidad.

Vamos a hablar de las emociones que aparecen en el cuidado de un paciente terminal:

·         La tristeza ante el duelo anticipado. La tristeza es inevitable y su función es ayudar a preparar al cuidador para la pérdida y recuperación de ella. La pérdida de nuestro familiar es inevitable, y debemos aceptarla, y la tristeza nos ayudará a ello.

·         Culpa. Surge en la mayoría de las personas, y se trata de un ejercicio de empatía y en directa relación con la transgresión y el castigo. La culpa aparece sin haber hecho nada mal, y el sujeto se siente como un niño avergonzado, sin derecho a ser amado.

La culpa puede aparecer como un mecanismo de defensa ante algo que hayamos hecho mal. Pero puede volverse desadaptativa y negativa, cuando interfiere en la toma de decisiones respecto al enfermo. Hay que hacerle entender que tiene unos límites (propios y de la enfermedad del paciente), que es humano, y que lo más importante es el interés y el esfuerzo que pone de su parte para cuidar a su familiar. Si el cuidador se siente culpable, puede caer enfermo a nivel psicológico y físico.

·         Ira. No se suele manifestar expresivamente, suele haber inhibición. De esa inhibición, son frecuentes los síntomas psicosomáticos.

El cuidador puede sentirse desbordado y esto le lleva a estar irritable, colérico. La ira tiene su función adaptativa, y no hay que negarla, porque pueden aparecer enfermedades.

·         Miedo. El cuidador puede tener una diversidad de miedos: miedo a que el enfermo empeore, miedo a equivocarse con la medicación y los cuidados, miedo a no despertarse si pasa algo, miedo a lo inevitable,…

El miedo es adaptativo. Levy define el miedo como la angustia que sentimos ante la percepción de una amenaza, teniendo en cuenta que una amenaza se convierte e tal cuando no contamos con los recursos necesarios para resolver el problema. Por esto, debemos ayudar al cuidador a encontrar recursos para solucionar los problemas, y sino puede, a buscar ayuda.

·         Soledad. Los cuidadores suelen tener más sentimiento de soledad que soledad propiamente dicha. Frecuentemente, se adaptan a la vida del enfermo, y dejan su vida anterior aislándose. Esto no es bueno, porque el ser humano es un ser social y necesitamos de los otros.

 

      Aspectos importantes en la psicoterapia del cuidador.

El tratamiento será único e individualizado, y se adaptará a la situación y a la personalidad de cada cuidador.

En los cuidadores suele aparecer un conflicto consciente o no, entre lo que quieren hacer y lo que “moralmente” se sienten obligados a hacer, que será determinado por los roles y la educación que haya recibido de pequeño.

El objetivo del tratamiento es hacer ver al sujeto las emociones que vive, y que las experimente de manera adecuada y sana. Debemos hacer una historia de vida del paciente, para buscar si anteriormente ha desempeñado roles de cuidador (a sus hermanos pequeños, luego a sus hijos,…). Tener en cuenta, que aunque es muy duro y despierta emociones desagradables cuidar a una persona enferma, podemos encontrar un beneficio secundario inconsciente que le impide al cuidador, delegar y buscar ayuda. Estaríamos ante una codependencia.

Debemos incidir en los siguientes aspectos:

·         Organización, rutinas y horarios del enfermo: pautas de medicación, horarios de comida, horarios de higiene, actividad motora (deambulación, ejercicios,…)

·         Buscar un tiempo para uno mismo. Todos los días deben tener un tiempo para sí mismo, sin el enfermo. Deben intentar mantener relaciones con sus antiguos amigos, con otros familiares,… para no romper con su vida anterior, porque cuando fallezca la persona enferma, debe volver a reorganizar su vida.

·         Delegar ciertas tareas en otras personas para evitar la sobrecarga emocional y física. Este puede ser el paso más difícil, porque puede aparecer el sentimiento de culpabilidad. Si se produce sobrecarga, puede aparecer agotamiento físico, psicológico extremo y enfermar.

·         La rabia y la ira son muy frecuentes. Para canalizarlas, el ejercicio físico y la relajación le pueden ayudar. El ejercicio físico es mejor aeróbico, al aire libre y si es posible llegar a sudar.

·         El miedo es muy frecuente. La información, y la crítica ante la información recibida le ayudará a ganar seguridad en sí mismo.

·         Trabajo de la autoestima y autoconcepto. El entrenamiento en recursos personales y estrategias de afrontamiento y solución de problemas, le ayudará a ganar seguridad.

·         El autocuidado es primordial. Si él enferma, no podrá cuidar a su familiar. Por eso, es importante que cuide su alimentación, haga ejercicio, y tenga un tiempo para sí mismo, y relacionarse con otra gente.

 

ENVEJECIMIENTO Y DEMENCIAS


     Demencia tipo Alzheimer. Características generales.

Cuando el sujeto empieza a olvidarse de sus recuerdos puede aparecer una negación ante la enfermedad, ante la posibilidad de perder todos sus recuerdos, que le componen a sí mismo. La demencia es un duelo, una pérdida muy difícil de superar, y que puede remover conflictos intrapsíquicos inconscientes.

Fue el neurólogo alemán Alois Alzheimer (1864-1915), quien dio su nombre a la enfermedad.  Corría el año 1906, cuando observó cambios anormales en el tejido cerebral de una mujer, fallecida por lo que, suponían, era una enfermedad mental “extraña”. Estos cambios, hoy día, se conocen como signos característicos de la enfermedad de Alzheimer.

Se trata de una enfermedad degenerativa de las células cerebrales (neuronas), de carácter progresivo y de origen aún desconocido. Se caracteriza, principalmente, por la aparición lenta de síntomas, que van a ir evolucionando a lo largo de los años. La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia y supone el 80% de las mismas.

En la fase inicial del Alzheimer, se produce pérdida de memoria y desorientación temporal y/o espacial, en la mayoría de los casos. El paciente es consciente de la enfermedad, e intenta minimizar los síntomas. Es la fase del duelo.

En una segunda etapa, el enfermo pierde fluidez en el lenguaje, tiene dificultades para vestirse y necesita ayuda constante, para realizar las actividades cotidianas. Pueden aparecer ideas delirantes o de persecución, incontinencia, deambulación.

En la fase avanzada, la incapacidad es profunda y el enfermo ya no es capaz de valerse por sí mismo. Su personalidad experimenta alteraciones irreversibles, deja de hablar, no reconoce a sus allegados y presenta incontinencia total o parcial. Asimismo, aumenta la rigidez de sus músculos (va quedando confinado, progresivamente, a una silla de ruedas y, finalmente, a la cama) y aparecen otras complicaciones -ansiedad, angustia, agresividad o depresión-. Se conserva la memoria emocional.

Las características  generales del Alzheimer son:

·         Enfermedad neurodegenerativa (de las células cerebrales -las neuronas-), de carácter progresivo, crónico y de origen desconocido.

·         De progresión lenta.

·         Comienza con problemas de memoria y termina con daño cerebral grave (cerebro con placas seniles y ovillos neurofibrilares).

·         La evolución varía, según la persona.

·         Está íntimamente ligada al envejecimiento.

·         Los pacientes con Alzheimer viven un promedio de entre 8 y 10 años, después de haber sido diagnosticados.

·         Es una enfermedad multifactorial; se compone de factores genéticos y ambientales.

      Reflexión personal sobre el envejecimiento y sus consecuencias (personales, sociales, familiares, etc)

En nuestra sociedad, envejecer tiene una connotación peyorativa negativa. La persona mayor llega a ser vista como un estorbo, que interfiere en la vida que el joven quiere llevar, sin responsabilidades ni lazos que le aten.

En otras sociedades como la japonesa, la persona de tercera edad se considera como sabia, y los jóvenes escuchan sus consejos. Hace pocas semanas, hubo un escándalo en la sociedad japonesa porque uno de sus ministros mencionó que la eutanasia podía ser válida en personas mayores con enfermedades crónicas graves. En Japón, la sociedad cuida a sus mayores con benevolencia, hasta el día que se mueren.

Sí que es cierto que a medida que nos hacemos mayores tenemos más posibilidades de enfermar, y de tener enfermedades crónicas. Mi médico de Medicina Interna me dijo: “lo que vayas cogiendo a partir de los 40 ya no se cura, sólo hay remedios paliativos”. Y hay una disminución de la agudeza de los sentidos (oído, vista), disminución de la fuerza muscular, disminución de la memoria, mayor dificultad para solucionar problemas (“me aturullo más ahora de mayor”). Sin olvidarnos de los cambios estéticos, en una sociedad donde el triunfo es sinónimo de belleza.

A medida que nos hacemos mayores, vamos perdiendo aptitudes, facultades,… Decía Neymeyer: “ A lo largo de la vida perderemos todo poco a poco, y lo último que perdemos es nuestra vida”. El envejecimiento es un proceso complicado en el que hay un gran número de duelos. El narcisismo y la pulsión son conmovidos de manera decisiva.

Nos planteamos nuestra vida, y podemos verla vacía de sentido, sin propósito, y cercana la muerte. La espiritualidad, y el haber encontrado un sentido a nuestra vida, predice una mejor adaptación a la vejez.

Pero no debemos olvidarnos de la sabiduría asociada al paso de los años. Se  considera que una persona no puede ser sabia hasta los 50 años. La sabiduría es la capacidad que se desarrolla a través del ejercicio de la mente, especialmente del uso de la inteligencia, la razón y la reflexión. La sabiduría es una capacidad que se vincula normalmente con la edad ya que se considera que una persona, mientras más anciana es, mayor caudal de experiencias, sensaciones y tiempo de vida tiene encima por lo cual su riqueza sensorial, intelectual y emotiva es mucho más grande y está mucho más desarrollado que en el caso de las personas jóvenes. Esto era especialmente entendido así en las civilizaciones antiguas como las egipcias, las griegas, las asiáticas y las precolombinas que tuvieron lugar en América.

Por tanto, el envejecimiento es una pérdida de capacidades y aptitudes, pero tiene un camino hacia una posible sabiduría. El escuchar a nuestros mayores, nos aportará conocimiento y sensatez. Este modelo debe ser tomado por la cultura occidental, y volver a valorar cómo se debe a nuestros mayores.


      Intervención psicológica con cuidadores de personas con demencia tipo Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer suele durar entre 8-10 años. Se aconseja la institucionalización sólo en último término.  El 80 % de las personas demenciadas son cuidadas por sus familiares. Esto lleva a un gran cansancio físico y psicológico para los principales cuidadores.

El abordaje terapéutico abarcará los siguientes puntos:

·         Psicoeducación. Es importante que el cuidador sepa qué es y cómo evoluciona la enfermedad, los recursos sanitarios existentes, el uso de fármacos. La información irá determinada dependiendo de la persona. Así, el cuidador podrá atribuir conductas de agresividad, irritabilidad, del enfermo a la enfermedad, y no a él mismo.

·         Aprendizaje de las habilidades de cuidado y autocuidado. Debemos desarrollar la empatía del cuidador para que entienda mejor al enfermo, pero tampoco en exceso, porque llevaría a identificarnos en exceso y acabar dañándonos. Le enseñaremos técnicas de cuidado del enfermo, referentes a la higiene, alimentación, cambios de posturas para evitar escaras.

Su autocuidado también es muy importante. Por eso insistiremos en que derive tareas y funciones a otras personas e instituciones. Todos los días, necesita un tiempo para sí mismo y para ocio. Debe seguir manteniendo sus relaciones sociales, y hablar de otros temas que no sea el cuidado del enfermo.

Un problema para conseguir la delegación de funciones es la codependencia. El cuidador puede obtener un fuerte beneficio secundario ayudando al cuidado de los demás, pero sino redistribuye su tiempo, puede llegar a enfermar.

·         El apoyo emocional. Tener un familiar con una demencia produce un duelo complicado, una ansiedad anticipatoria ante la pérdida. Los cuidadores necesitan un gran apoyo, ya que tienen mucha contención emocional. Inhiben sus emociones de rabia, enfado,… al atribuir la conducta del enfermo a la demencia. Pero si estos sentimientos no se canalizan de forma adecuada, el cuidador puede enfermar a nivel mental o psicosomático.

La educación emocional es básica, y consiste en reconocer los diversos sentimientos (tristeza, preocupación, culpa, impotencia, ira, soledad,…) y expresarlos y canalizarlos de forma adecuada.

La terapia de grupo tienen muchas ventajas, porque en éste el cuidador puede encontrar un lugar de apoyo y comprensión, hablando y compartiendo sus sentimientos con otras personas que se encuentran en su misma situación.

jueves, 21 de febrero de 2013

ENFERMEDADES REUMÁTICAS Y PERSONALIDAD


       Tipos de manifestaciones psicológicas y psiquiátricas que pueden darse en las enfermedades reumáticas.

Las enfermedades reumáticas son muy complejas, y los factores que influyen en su aparición son múltiples.

Las diferentes manifestaciones reumáticas son:

·         Reumatismo psicógeno

El reumatismo psicógeno se divide en tres:

ü  Tipo puro: es el trastorno de somatización incluido en el DSM-IV-TR. Se produce un desplazamiento de la angustia desde lo psíquico a lo corporal. Son pacientes que “les duele todo”. El objetivo terapéutico será desvelar el conflicto psíquico subyacente y tratarlo.

ü  Tipo sobreañadido: la persona tiene una enfermedad mental, y otra enfermedad reumática, pero no hay una relación fisiopatológica entre ambas patologías.

ü  Tipo residual: dolor que no se explica de forma biológica, y que aparece como secuela de una lesión en el aparato locomotor.

·         Manifestaciones secundarias frente a las secuelas de la enfermedad reumática

Hay un antes y un después del diagnóstico de una enfermedad reumática. La vida del paciente se verá condicionada con este giro en su vida. Se produce una pérdida, y el paciente se tiene que adaptar a su nueva vida.

 El sujeto puede presentar cansancio físico, pérdida de energía, fatiga, dolor, pérdida de movilidad y de agilidad. Debido a ello, es habitual que aparezcan reacciones emocionales de depresión, ansiedad,…

·         Manifestaciones psiquiátricas consecuencia de la afectación directa del Sistema Nervioso Central

Algunos reumatismos pueden causar otros trastornos afectivos orgánicos, delirium,… los cuales provocan un deterioro cognitivo en el sujeto. Hay que diferenciarlo de la ansiedad o depresión como trastorno mental.

 

La Fibromialgia y las características psicológicas que presenta.

La fibromialgia es una enfermedad reumática que se caracteriza por dolor músculo esquelético difuso y crónico, cansancio y problemas para conciliar el sueño. El 75% de las personas diagnosticadas son mujeres, y en edades comprendidas entre los 12 y 45 años.

 Hasta el momento, no se han encontrado marcadores biológicos o químicos para diagnosticar la enfermedad. Los criterios que se utilizan son subjetivos, y diagnóstico diferencial con otras enfermedades. Son los siguientes:

·         Dolor difuso durante al menos tres meses. Se considera dolor difuso cuando afecta a ambos lados del cuerpo, por encima y debajo de la cintura, y al esqueleto axial.

·         Palpación dolorosa en 11 de los 18 puntos posibles. La palpación debe realizarse con un dedo y la presión aproximada de 4 kg. El paciente debe referir dolor.

·         Ausencia de sueño reparador

·         No se han encontrado causas biológicas que justifiquen estos síntomas.

Otros síntomas que pueden aparecer son: cansancio o astenia, parestesias, cefaleas, dismenorrea, rigidez, dificultad para concentrarse, ansiedad e irritabilidad, cambios bruscos de humor, síntomas depresivos.

El comportamiento ante el dolor es diferente en los enfermos de fibromialgia que en otros pacientes con dolor crónico, por lo que la psicopatología es anterior al dolor, y no secundaria a éste. Estas características son las siguientes: sensación de mala salud, pesimismo, catastrofismo, apatía, desánimo, desinterés, relación psicosocial y familiar deficitaria (familiar aglutinadas, sobreprotectoras), trastornos de relación sexual, irritabilidad, altos grados de incapacidad.

La fibromialgia puede ir asociada a diferentes trastornos mentales:

·         Trastornos conversivos. Puede haber una relación de fibromialgia-trastornos conversivos.

·         Depresión. Los antidepresivos suelen disminuir los dolores de los pacientes con fibromialgia. Y se ha visto que al aumentar los síntomas depresivos aumenta el dolor. Se debe valorar posibles síntomas depresivos, y su forma de expresarlos y hacerlos frente.

·         Síndrome  de fatiga crónica. Los pacientes con fibromialgia pueden tener cansancio extremo. Se ha relacionado la fibromialgia con familias aglutinadas, sobreprotectoras, rígidas, y que evitar los conflictos con los demás. Al inhibir su ira, ésta se puede canalizar a través de dolor en el cuerpo.

Los pacientes con fibromialgia suelen ser muy sobreexigentes consigo mismos, muy responsables y hacen más cosas de las que le corresponden por su rol. Debemos buscar el conflicto psíquico no resuelto y tratarlo.

    Intervención psicológica con pacientes con Artritis Reumatoide.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune y de curso crónico. Los pacientes con artritis, a menudo pasan por una serie de fases hasta que finalmente acaban por aceptar la enfermedad. Primero sufren un gran impacto psicológico al recibir el diagnóstico de artritis reumatoidea, que puede incluso llegar a desorientar al paciente en el tiempo y el espacio. Pasado esto el paciente empieza a rechazar la existencia de la enfermedad utilizando para ello diferentes mecanismos de defensa como la negación, la racionalización, el desplazamiento, etc.

Transcurrido un tiempo el enfermo comienza a interiorizar sus sentimientos y a reconocer la existencia de la artritis. Es frecuente que en esta fase aparezcan estados depresivos que ayuden al paciente a expresar sus sentimientos y a partir de ahí llegar a reconocer la enfermedad y empezar a tratarla.

 La concepción psicodinámica de las enfermedades de tipo autoinmune tienen un componente paranoide y masoquista, en lo que refiere a la propia destrucción del cuerpo y la confusión que se genera en éste.

Debemos evaluar la alexitimia porque puede ser una de las causas del inicio y/o exacerbación de la enfermedad.  Debemos enseñar al paciente a identificar y a expresar sus sentimientos.

Osler afirmaba que la causa de los reumatismos era el sentimiento de culpa. Debemos explorar esa emoción, las tensiones internas  y valorarla en nuestro paciente.

La aparición de la artritis reumatoide suele ir asociada con pérdidas significativas, y luego reflejan de manera simbólica sus síntomas en el cuerpo. La enfermedad le puede provocar deformaciones en las articulaciones, y añadido a esto suelen sufrir distorsiones de su propia imagen corporal, que tiene relación con la dismorfofobia.

Suelen ser personas que inhiben y reprimen su agresividad y hostilidad. Se debe ayudar a canalizar de forma adecuada estos sentimientos, que se van acumulando en su cuerpo.

Suelen ser personas que les afecta mucho la evaluación negativa, muy sensibles al “qué dirán”.

Los pacientes con artritis reumatoide suelen tener un Super Yo muy rígido, al igual que sus articulaciones, y mucha dificultad para disfrutar. El tratamiento irá dirigido a flexibilizar su Super Yo y que sean capaces de gozar más de la vida misma. Para ello, debemos averiguar el conflicto inconsciente que subyace a su problema, conectando sus aspectos pasados con su presente y su enfermedad, y haciendo su historia de vida.

Suelen ir asociados cuadros depresivos, que deben ser tratados para facilitar un mejor ajuste con la enfermedad.

 

miércoles, 20 de febrero de 2013

ANOREXIA Y BULIMIA


Las características más importantes de la anorexia nerviosa.

Los  Síntomas de la anorexia son:

·         Negativa a mantener el peso corporal por encima de un peso normal mínimo parar edad y altura, por ejemplo, pérdida de peso dirigida mantener el peso en 15 por ciento por debajo del esperado

·          Intenso temor a aumentar de peso o engordar, aun cuando tenga peso insuficiente.

·         Percepción distorsionada del peso, tamaño o figura de su cuerpo.

·          En las mujeres, la ausencia de por lo menos tres ciclos menstruales consecutivos.

En general,  una persona tiene anorexia si se observa los siguientes tres síntomas  de alarma constantes y esenciales:

·         Peso corporal anormalmente bajo.

·          Mantenimiento deliberado de ese peso corporal mediante dieta, ejercicio, abuso de laxantes o diuréticos, o una combinación de los tres.

·         Síntomas de inanición.

El rasgo común de este desorden alimenticio, es el intentar  mantener el control  sobre la cantidad de comida que se ingiere. Periodos de ayuno, conteo obsesivo del contenido calórico de los alimentos, el ejercicio compulsivo, y/o la purgación después de una comida regular, son los síntomas otros de estos síntomas. En muchos casos estas personas aparentan tener hábitos alimenticios normales con algunos periodos de restricción. Los anoréxicos son conocidos por comer dulces,  grandes cantidades de café y/o fuman.

Los desórdenes alimentarios, el miedo a la obesidad  y las conductas extravagantes en relación con la comida son algunos de los principales síntomas.

Los anoréxicos tiene una marcada tendencia a la inanición, acompañada por un temor e irracional hacia los alimentos. Se niegan a comer, tienen terror a aumentar de peso, se vuelven incapaces de reconocer los riesgos que eso provoca y oscilan permanentemente entre la hiperactividad y la depresión.

La adicción a las drogas es una característica bastante frecuente entre estas pacientes así como su tendencia a la depresión y a la ansiedad. Además, suelen fracasar en sus relaciones sentimentales.

Kraepelin y López Ibor plantean la anorexia como una expresión o manifestación somáticas  de una depresión enmascarada que se origina en la adolescencia, y se relaciona con la alexitimia. Estas pacientes tienen dificultades para describir verbalmente su estado afectivo, siendo incapaces de reconocer su estado y cambios corporales (hambre, fatiga, saciedad, ansiedad, etc.).

Bruch, caracteriza a esos pacientes con un trastorno de la imagen corporal y del concepto de cuerpo, trastorno de la percepción en los estímulos internos del cuerpo, y con un sentimiento de incapacidad en todos los aspectos de su vida. Estos sujetos, intentarían controlar su peso en un intento desesperado de “controlar” algo en sus vidas.

El terapeuta debe buscar el significado psicodinámico que encierra esta patología y posteriormente tratarlo. Suelen ser personas con alta dependencia y escasa autonomía.

 

      Características más importantes del abordaje terapéutico con pacientes con bulimia.

La bulimia podría relacionarse con la anorexia y verse como dos polos contrarios, como la manía o la depresión. Pero no se tiene que pasar por la anorexia para ser bulímico ni al contrario. Se ha visto que no todo el mundo puede ser anoréxico, ya que la mayoría de las personas después de un tiempo de deprivación de comida, tienen impulsos de comer de forma desaforada. Sólo son anoréxicos los que pueden, no los que quieren (necesitan una predisposición biológica). Así, la bulimia suele surgir después de una dieta restrictiva.

Las características más importantes de los pacientes con bulimia son:

·         Son pacientes confusas, que no identifican bien las señales que emite su cuerpo. Se podría relacionar con alexitimia, ya que la tensión que notan en el estómago y en el pecho la relacionan con hambre, y no con angustia o ansiedad. Frecuentemente la madre puede tener alguna patología psíquica.

·         Comen compulsivamente como mecanismo defensivo de negación. Estadísticamente se ha encontrado una relación significativa entre abuso sexual en la infancia y bulimia.

·         La bulimia se relaciona directamente con la regresión a la sexualidad de tipo oral. El objeto a reencontrar es la figura materna que ha sido desplazado y colocado en la comida como acto de incorporación y posterior expulsión. Hay que revisar la relación madre-hijo. El paciente tiene un alto grado de narcisismo, y dificultades en el proceso de dependencia-independencia.

·         Algunas de estas personas han sufrido importantes episodios de pérdidas y/o abandonos por parte de sus figuras principales.

·         Aparecen procesos de transferencia y contratransferencia, donde se muestra la oralidad primaria junto con un importante sentimiento de autodestrucción y dependencia.

Es importante trabajar el vínculo con la madre, y ayudar al proceso de independencia y autonomía del sujeto.

      Opinión personal que te sugieren los trastornos de alimentación y su relación con la sociedad en que vivimos.

Los trastornos de alimentación están muy relacionados con factores culturales y sociales actuales. Estos trastornos, han aumentado de forma considerable en el siglo XX. La delgadez como sinónimo de éxito, se encuentra en todos los sectores de la población, siendo los medios de comunicación uno de los grandes propulsores. Los anuncios de modelos bellas y delgadas, actrices, presentadoras de televisión,… reflejan unos cánones de belleza de extrema delgadez, y prioritarios. Sólo hay que ver algún programa del corazón, u hojear alguna revista como el “Hola”, y leeremos comentarios del tipo: “Son ricos, famosos, y guapos, ¿qué se necesita más para ser feliz?” Mujeres famosas como Kate Moss, Nieves Álvarez, la actriz que interpretaba a Ally McBill, son ejemplos de mujeres que representan modelos a seguir por nuestras adolescentes. Comentarios en los corrillos de chicas adolescentes del tipo: “yo soy como cualquiera de las chicas que sale por la tele, y voy a conseguir estar tan delgadas como ellas”, es muy habitual.

En la adolescencia, la autoestima llega a estar dominada en muchas personas por el ámbito de lo físico. No existen otras características a valorar, como la inteligencia, la bondad, la empatía, el esfuerzo, las cualidades deportivas, la creatividad, la habilidad manual,… Las chicas que son anoréxicas restrictivas suelen tener una responsabilidad extrema, e intentan controlar el peso porque consideran que estar delgada es sinónimo de éxito.

El querer estar delgado sólo por una imagen física y no por salud; las dietas rápidas como la dieta Dunkan que puede generar graves consecuencias en nuestro organismo; las famosas dietas de las actrices y modelos de Hollywood,… hacen que muchas de nuestras adolescentes y mujeres jóvenes, quieran hacer lo mismo. Y se sabe que uno de los factores de riesgo precipitantes de la anorexia y la bulimia, es una dieta restrictiva.

La persona anoréxica cuanto más adelgaza más delgada quiere estar. Aparece la pulsión de muerte, y hasta que no vuelve a coger peso, la enfermedad y las obsesiones siguen empeorando. Hay una alteración en su imagen corporal que hay que trabajar, porque aunque se “mira” en el espejo, no es capaz de “observar” su estado de inanición y de enfermedad.

En la adolescencia, la mayoría de las personas  quieren ser iguales. No se observan las diferencias individuales, las virtudes y los defectos de cada uno. Es necesario la aceptación de cada uno como somos, y la búsqueda de nuestro propio camino. Valorarse en las diferentes áreas que nos constituyen como personas: físico, intelecto, constancia, cualidades deportivas, creatividad, empatía, bondad,… Y los diferentes roles: rol de hijo, hermano, estudiante, amigo, pareja,… Cuando la importancia de lo físico supera lo demás, y se cree que el éxito sólo se alcanza “si y solo si” estás “buenísimo-a” y para ello debes estar delgado, este aspecto dominará el resto de nuestra vida, y podremos caer fácilmente en un trastorno alimentario, como la anorexia o la bulimia. Si vemos el área física como una más, y la alimentación básica, pero no sólo para mantenernos delgados, sino por nuestra salud, será más difícil que aparezca un problema alimentario.

Desde el estado, las instituciones, los colegios, la propia familia,  se deben fomentar conductas saludables como una dieta sana y hacer ejercicio regularmente, y alarmar sobre las consecuencias de la anorexia o la bulimia.

 

TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS EN LA INFANCIA


       Características específicas de los trastornos psicosomáticos en la primera infancia.

Un número de trastornos psicosomáticos aparecen sólo en ciertos momentos del desarrollo y suponen la manifestación de conflictos vinculados a determinadas fases.

Un mismo síntoma tiene diferente significado dependiendo del momento evolutivo en que aparezca. Se debe relacionar siempre síntoma con la edad mental y biológica del niño, sus padres, su familia, la escuela,… y su momento personal respecto a su entorno.

La identificación y tratamiento de conflictos en la infancia tiene gran importancia, ya que muchos de los trastornos psicosomáticos que aparecen en la edad adulta constituyen una regresión a la infancia. Esto conlleva una resomatización de los conflictos psicológicos que ya han sido mentalizados.

Debemos descartar cualquier causa orgánica de los síntomas. Si el niño no tiene nada orgánico, entonces debemos trabajar su relación vincular con su madre y la forma de relacionarse su familia. Así, debemos abordar estos dos frentes:

·         La evaluación y tratamiento de la relación madre-hijo.

En los meses de embarazo y tras el parto se produce un estado de simbiosis entre la madre y el bebé, primero de manera física, ya que el bebé forma parte de la madre y después de manera más simbólica, de manera que ambos estén íntimamente unidos en entidades independientes y diferenciadas. Poco a poco la madre debe ir dejando espacio al bebé para separarse del todo y que sean dos personas completamente diferenciadas. Puede que la madre tenga muchas angustias en cuando a la separación de su hijo y esto le lleve a mantener ese estado de perfecta simbiosis, lo cual supone que en muchas ocasiones la madre descargue y desplace sus propias ansiedades sobre el cuerpo de su hijo, produciéndose en ese momento la somatización de éste como mecanismo defensivo. Cuando el niño empieza a mejorar, la madre puede empezar a padecer el mismo cuadro que su hijo.

La forma de comunicarse la madre con su hijo es fundamental. Debemos explorar cómo es el vínculo del niño con su padre, posibles conflictos de la pareja, deseo de ser madre, forma de llevar el embarazo y el parto,… Algunas madres no son capaces de expresar amor a sus hijos, o no saben expresarse de forma adecuada con el niño. Esta comunicación dañina, condicionará la relación de ambos en el futuro, e influirá en la formación de personalidad del pequeño. Por esto, se debe explorar, detectar y tratar en la medida de lo posible.

 

·         La dinámica familiar.

El trastorno psicosomático del niño, suele estar relacionado con la forma de interactuar de la familia, que son patrones de comportamiento y de expresión de emociones generacionales.

 

       Alteraciones alimenticias en la primera infancia.

Las alteraciones alimenticias que se producen en el segundo semestre son:

·         Mericismo

El mericismo es un vómito autoprovocado, en el cual el niño rechaza una parte importante de la alimentación suministrada, pero una porción de ella la utiliza para rumiarla. El mericismo aparece más a menudo cuando el niño está sólo.

Desde un punto de vista psicoanalítico, el mericismo es una especie de juego, en el cual el niño lleva a cabo una experiencia repetitiva de la pérdida o rechazo del objeto, en este caso la porción de comida, y su reencuentro posteriormente. Hay un desinterés grande en todo lo que le rodea, obsesionándose con la rumiación de la comida. El desinterés que muestra por su entorno, ha sido asociado al aislamiento típico de los autistas.

Este cuadro es uno de los más graves de los trastornos psicosomáticos de los lactantes, pudiendo llegar el niño a enfermar por no ingerir suficiente alimento. Muchos niños llegan a ser ingresados en el hospital.

Se suele dar en niños disminuidos psíquicos, autistas.  Si el niño no tiene ningún problema de este tipo, debemos valorar la existencia de  malos tratos en la familia, y la relación madre-hijo, que puede estar deteriorada.

·         Anorexia

La anorexia durante el segundo semestre del niño es muy común, siendo la mayoría benignas y fácilmente tratadas. A veces, surge como parte del proceso de adaptación  por el destete o una modificación del horario de los niños.

En el segundo semestre de la vida, el niño empieza a diferenciarse de la madre. Aparece un oposicionismo de no comer por parte del niño. La madre está preocupada porque el niño no aumente de peso y le obliga a comer. Cuanto más le obligue, más oposición aparece por parte del infante. Algunos autores psicoanalistas, piensan que el origen de este cuadro está en que la alimentación supone para el niño una amenaza al considerarla un resto de la madre.

No se han encontrado datos que puedan relacionar esta anorexia con la que aparece en la adolescencia.

Los trastornos de la eliminación que pueden darse en la segunda infancia y a qué pueden deberse.

Los trastornos de eliminación son dos:

·         Enuresis

 La enuresis es la pérdida de orina en niños mayores de 5 años, que se produce 2 veces a la semana durante 3 meses consecutivos.  Puede ser diurna, nocturna o mixta. Hay dos tipos de enuresis:

ü  Enuresis primaria. El niño no ha llegado nunca a controlar el esfínter. Suele haber un problema de maduración, pero el niño llegará a controlar el esfínter, aunque más tarde que los demás niños. Un 1% de los niños de 11 años se siguen haciendo pis en la cama.

ü  Enuresis secundaria. El niño controlaba ya los esfínteres, y por alguna razón se produce una regresión y se vuelve a hacer pis. Es esta enuresis la que es objeto de tratamiento por parte del psicólogo. Aunque sólo el paso del tiempo produce que el niño solo vuelva a controlar los esfínteres, es conveniente explorar el posible conflicto existente y resolverlo. Si no se soluciona,  puede haber consecuencias  en la formación de personalidad del niño.

Los estudios psicológicos sobre la enuresis lo consideran como una manera de descargar orina que sustituye a otras formas posibles como la agresividad y/o el placer erótico. La teoría más extendida es que este síntoma supone una oposición hacia los padres y una manipulación a todo el entorno familiar. Es muy común con el nacimiento de un hermano.

·         Encopresis

La encopresis es la eliminación de heces en la ropa, o en lugares que no sea el baño. Se debe dar al menos 1 episodio durante un periodo de 3 meses y la edad mental  del niño es de 4 años o superior.  Hay dos tipos de encopresis:

ü  Encopresis primaria. El niño no ha llegado nunca a controlar el esfínter. Es más frecuente en familias mal integradas en la sociedad, con poco control de impulsos y normas de disciplina. Los niños suelen ser violentos e impulsivos. El objetivo de tratamiento es establecer rutinas y horarios.

ü  Encopresis secundaria. El niño sufre una regresión, como consecuencia de una frustración (nacimiento de un nuevo hermano, alejamiento de la madre, inicio del colegio, etc.). Antes de que el niño esté preparado, se les exige controlar las heces. Debemos abordar la relación madre-hijo, y acercar al padre emocionalmente si está alejado de los niños.